Estamos en, casi, ninguna parte... (A. Dolina)











jueves, 31 de enero de 2008

Tu nombre




Tu nombre

Nace de mí, de mi sombra,
amanece por mi piel,
alba de luz somnolienta.

Paloma brava tu nombre,
tímida sobre mi hombro.

Octavio Paz

5 comentarios:

VAE VICTIS...!!! dijo...

HOLA MARIA !!!
Me gusta el título del blog.
Inmensidad es todavia poca palabra para definir ausencia.
Si me lo permitis te copio algo escrito hace mas de un cuarto de siglo:

Las palabras muertas aquella tarde,
no dejaron semillas que germinaran
esta mañana naciente
de un amor que quiere rebrotar con viejas raíces, regadas tan solo:
Por una mirada y una sonrisa...

Si me lo corregís, me sentiré honrado.
BESOS
Me gusta leerte en lo de mamá Steki.
VAE VICTIS...!!!

María dijo...

Qué sorpresa.
Usted por aquí.

Claro que inmensidad es poco para definir ausencia.
Aquello de la inmensidad y la ausencia es un asunto de relación entre forma y contenido o de percepción de la pequeñez humana ante la persistencia infinita del universo.
O ambas cosas.
Casi una obsesión surgida ante la posibilidad del tiempo.

Habla usted de corregir un poema y eso es imposible para mí, que no he logrado juntar más de cuatro versos sin caer en el ridículo.

Aunque, claro, corregir puede ser fácil; lo difícil es escribir, enfrentar la página en blanco.

Si ha logrado vencer ese escollo, pues no le queda más remedio que seguir adelante.
Porque también es cierto que, a veces, es imposible no escribir.

Entonces conviene castigarse buscando la palabra justa.
Valorar la sonoridad, perseguir el ritmo.
Repetir en voz alta (la poesía es hija de la oralidad, de la música).

Escribir a rabiar, más de lo considerado saludable.
Reescribir la mayoría, desechar mucho.

Algunos dicen que sufrir, pero esa condición no alcanza.
Quiero decir, puede uno machucarse los dedos con la puerta y no necesariamente por eso escribir medio verso de Whitman.

Después de todo eso seguramente comprobará que la poesía simplemente sucede.

Que unos versos pulidos durante décadas no necesariamente son mejores que los que garabateó en una noche de insomnio.

Y Ud. me pide que corrija...

Pide un imposible.

Steki dijo...

Y bueno, parece que me sentiré un poroto otra vez!
Síiiiiiiiiiii!
Cómo los envidio, amigos míos!
Tenés razón Inmensa María, corregir puede hacerlo cualquiera mas, escribir, no.
Ésa es, justamente, mi realidad.
Alguna vez tendría que intentarlo.
Les recomiendo a los dos busquen entre los links de mi blog que hay gente que escribe de maravillas, también.
BACI, STEKI.

María dijo...

Steki:

No sé si puede hacerlo cualquiera.
De hecho, me declaré incapaz para esos menesteres.

Digo: corregir "puede" ser fácil para quien tiene la capacidad de hacerlo, así como romper con la "página en blanco" y tirarse al abismo puede ser fácil o imposible.

Por ejemplo, en el campo del periodismo.
Lo sabrás bien.
¿Cuántas personas son capaces de rehacer un texto prácticamente al tiempo que lo leen, leyendo todos los niveles a la vez y muchas veces, reescribirlo casi por completo?¿ Cuántos son capaces de entresacar con pinzas lo que el descuidado cronista quiso significar cuando describía las circunstancias del choque simple en una bocacalle?

Y después, la lectura expresiva o estética está tan cerca de la interioridad del sujeto que se me antoja incluso muchísimo más delicada como para inmiscuirse sin más, recomendando una coma por aquí o un sinónimo por allá.

Yo admiro a las personas que llegan y dicen -como quien abre las cortinas por la mañana- aquí habría que quitar esta frase o allá cambiar ese adverbio.

Las admiro.

Ojalá tuviera la capacidad de vislumbrar cómo se puede dejar al descubierto lo mejor de cada persona.
No la tengo.
No.

Claudia Sánchez dijo...

María, te cuento que la modestia no te queda... si vos no sabés escribir, qué nos queda a nosotros, ricos de sentimientos pero pobres de palabras para expresarlos?... como diría Ramirito, andaaaaaa....
Besos,

P.D.: No te olvides de nos.