Estamos en, casi, ninguna parte... (A. Dolina)











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jueves, 25 de diciembre de 2008

Instrucciones para transitar límites y otras geografías poco propicias




Retirarse como el mar, lentamente

hasta encontrar las orillas;

levantarse en espumas, hacia el cielo

sobre la superficie del alba.

Correr en busca de estrellas fugaces, por lo verdadero

sin perder el aliento en cada salto,


sin apagar constelaciones,


sin perder el rastro


tras la nube.





Encender la mañana, porque sí,

con un tizón palpitante.

Festejar con palabras de arena y amor

el tímido roce del agua
.

Escuchar el rugido del tiempo bajo el horizonte


sin quitar las puntas de los pies,


sin temblar ante su abrazo urgente


sin mirar atrás.





Perderse hasta encontrar, casi al descuido

el origen mismo del viento


en una cueva olvidada
:

entre los riscos lejanos del recuerdo.


Deshojar los pétalos del oleaje, desde alguna roca distante


sin detener su ritmo líquido


sin quebrar el límpido vuelo


sin defenderse del mal.





Recuperar de a poco el aliento,

sin dejar
espacio libre

entre las sombras dormidas.


Arrastrar el alma por rincones desiertos


despertando el murmullo de voces salinas.


Caminar el regreso al silencio


sin conjurar el latido,


sin rasgar la profundidad del sueño,


sin borrar las huellas que se hunden

a cada paso,


en el territorio
de la soledad.







lunes, 3 de noviembre de 2008

Gnosis






Mis manos conocieron hoy
la silueta del vacío.

Uno a uno, mis dedos recorrieron
sus fronteras tortuosas,
saboreando la tersura fría de la inexistencia,
sus concavidades huesudas,
sus valles interminables.

Mis manos presintieron
el comienzo del fin,
mientras el cielo dibujaba
una aurora inaugural
con gesto ausente.

Uno a uno,
visité los espacios ingrávidos del olvido,
encontrando en cada esquina
una inútil excusa
para morir un poco,
para resbalar y caer
más al fondo de mí.

Hoy me recosté en la penumbra,
junto a los pájaros dormidos
en un rincón de la playa.

Y el devenir de las aguas
me arrulló en la madrugada.




domingo, 19 de octubre de 2008

Are you human?




Huir de mí, de mis huesos.
Perderme al encontrar las orillas.
Negar y negarme el transcurso
vacilante entre la muerte y la locura.

Comprender, de una vez
la extrañeza de las magnitudes
que me separan de mi sombra.

Oscilar sobre las llamas
escuchar el crujido fatal
y caer,
destrozadas las alas,

bajo la rueca quejumbrosa
del devenir.

Responderle a esos rostros vacíos
que flotan en el magma doloroso del recuerdo
y escupen la crueldad absurda
del enigma final.

Are you human?



(Alguien que vive por mí
me dicta al oído estas palabras
susurradas desde el centro del miedo.)





sábado, 28 de junio de 2008

"Desde adentro, toda obra es un fracaso"



(Lisa Gerrard & Hyperborea)


"El poeta no tiene otra alternativa que inventar o crear otros mundos. La poesía crea realidad, no ficción".

Así comienza, Roberto Juarroz, a desgranar una serie de ideas relativas a la esencia (o existencia) de la poesía, de una forma que hubiéramos querido hacer nuestra, todos los que habitamos jornadas imprecisas entre el gozo y el espanto de la palabra.
Preguntado por qué se escribe, por qué se lee, por qué el alma del escribiente no necesita pensarlo dos veces al elegir entre hacer zapping con un paquete de papas fritas en la mano y sentarse a desangrar adverbios sobre un papel, sobre un teclado, a la orilla de un alma; bien se pueden tomar por respuesta las palabras del autor, quien afirma que la poesía es "la mayor realidad posible porque es la que cobra conciencia real de la infinitud."

-Demasiado poder- dirán los escépticos, mientras pelan naranjas sobre la mesada.

Y el poeta continúa, sin escucharlos, continúa.

"Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo. La palabra transfigurada de un hombre solitario puede recoger allí, por abajo, el gesto misterioso y absurdamente magnífico de la humanidad. La poesía puede entonces proyectar ese gesto y abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte. Más que un vacío, esas distancias son el músculo al que es posible dar vida con el nervio de la visión creadora, con el tatuaje inusitado de la palabra en función y explosión de ser, para mover así el mundo. La realidad está donde queremos que esté, donde somos capaces de engendrar una forma."

Entonces, se me ocurre pensar en arquitecturas verbales que fundan espacios para las regiones olvidadas de la existencia; que dibujan la rayuela donde se juegan la vida los esperanzados y los cultivadores de ilusiones; que extienden los brazos para acunar el sueño de los que no quieren despertar.

Pienso en poesía y pienso en posibilidad, en el vacío urgente de los papeles en blanco. Me pregunto, entonces, si el fenómeno puede captarse con alfileres para exhibir luego el cadáver en la vitrina del laboratorio. Y se me ocurre que no.

Si la realidad es algo inasible, si la poesía es realidad...

Después de todo, "Toda vida es sólo un amago, el anuncio o comienzo de un gesto. También la poesía es un amago, pero su ademán permanece, como si fuera algo más. El hombre y su lenguaje empujando implacablemente sus límites, desvestidos de todo cuanto no sea límite, desvistiéndose de aquello que ahora lo es. Suprema afirmación, es también lo más cercano a la suprema negación. La grandeza concreta de la poesía, como la de la vida, consiste en no estar hecha. Un salto siempre más allá, el salto que nos hace posibles."

¿Es que puede concebirse la poesía, no como un hecho, sino como una proyección hacia la posibilidad de ser?
Supongo que eso coincide con su idea de que "Desde adentro, toda obra es un fracaso." e imagino un arco en su momento de mayor tensión, el instante mismo de una detonación, la energía contenida siguiendo las coordenadas espaciales precisas sin llegar jamás al momento del reposo.

Empiezo a sospechar que la poesía es algo así como una implacable máquina de movimiento continuo.


Fragmentos extraídos de: Roberto Juarroz Poesía y creación. Diálogos con Guillermo Boido (Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1980)