Estamos en, casi, ninguna parte... (A. Dolina)











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sábado, 21 de junio de 2008

Pregunta...

Para los amigos que lo son, a pesar de que no tengo las respuestas.


domingo, 25 de mayo de 2008

Visión del escribiente





"Frente a mí se extiende el mundo, el vasto mundo de los grandes, pequeños y medianos. Universo de reyes y presidentes y carceleros, de mandarines y parias y libertos, de jueces y testigos condenados; estrellas de primera, segunda, tercera y n magnitudes, planetas, cometas, cuerpos errantes y excéntricos o rutinarios y domesticados por las leyes de la gravedad, las sutiles leyes de la caída, todos llevando el compás, todos girando, despacio o velozmente, alrededor de una ausencia. En donde dijeron que estaba el sol central, el ser solar, el haz caliente hecho de todas las miradas humanas, no hay sino un hoyo y menos que un hoyo: el ojo de pez muerto, la oquedad vertiginosa del ojo que cae en sí mismo y se mira sin mirarse. Y no hay nada con qué rellenar el hueco centro del torbellino. Se rompieron los resortes, se desplomaron los lazos visibles o invisibles que unían una estrella a otra, un cuerpo a otro, [...] no son sino un enredijo de alambres y pinchos, una maraña de garras y dientes que nos retuercen y mastican y escupen y nos vuelven a masticar. Nadie se ahorca con la cuerda de una ley física. Las ecuaciones caen incansablemente en sí mismas."



Octavio Paz en "Libertad bajo palabra". Ed. Cátedra.

miércoles, 23 de abril de 2008




Mutra

[...]

Este día herido de muerte que se arrastra a lo largo del tiempo sin acabar de morir,

y el día que lo sigue y ya escarba impaciente la indecisa tierra del alba,

y los otros que esperan su hora en los vastos establos del año,

este día y sus cuatro cachorros, la mañana de cola de cristal y el mediodía con su ojo único,

el mediodía absorto en su luz, sentado en su esplendor,

la tarde rica en pájaros y la noche con sus luceros armados de punta en blanco, este día y las presencias que alza o derriba el sol con un simple aletazo:

[...]

todo este largo día con su terrible cargamento de seres y de cosas, encalla lentamente en el tiempo parado.

[...]

Todos vamos cayendo con el día, todos entramos en el túnel,

atravesamos corredores interminables cuyas paredes de aire sólido se cierran,

nos internamos en nosotros y a cada paso el animal humano jadea y se desploma,

retrocedemos, vamos hacia atrás, el animal pierde futuro a cada paso,

y lo erguido y duro y óseo en nosotros al fin cede y cae pesadamente en la boca madre.

[...]



Octavio Paz

jueves, 31 de enero de 2008

Tu nombre




Tu nombre

Nace de mí, de mi sombra,
amanece por mi piel,
alba de luz somnolienta.

Paloma brava tu nombre,
tímida sobre mi hombro.

Octavio Paz